LA LEY DE COMUNICACIONES Y DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN
BOLIVIA
INTRODUCCIÓN:
El
presente trabajo fue elaborado con el propósito de analizar la situación de los
medios de comunicación en un país, los mismos que nos permiten formar una idea de las relaciones de
poder que los determinan y de la sociedad en general. Se presenta el caso de
Bolivia que da uno de los ejemplos más destacables de la región; es el país más
empobrecido de Latinoamérica, uno de los países con más recursos naturales de
primordial interés universal como el gas y el litio, tiene un Estado debilitado
por las diversas dictaduras militares y la aplicación de las políticas
neoliberales, los grandes servicios son de capitales privados extranjeros y la
economía se desenvuelve en gran medida informalmente.
La
presente Ley tiene por objeto establecer el régimen general de
telecomunicaciones y tecnologías de información y comunicación, y del servicio
postal y el sistema de regulación, en procura del vivir bien garantizando el
derecho humano individual y colectivo a la comunicación, con respeto a la
pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes,
pueblos y naciones del Estado Plurinacional de Bolivia; además cabe resaltar
que la ley de comunicaciones tiene como objetivos garantizar la distribución
equitativa y el uso eficiente del recurso natural y limitado del espectro
radioeléctrico; asegurar el ejercicio
del derecho al acceso universal y equitativo a los servicios de
telecomunicaciones, tecnologías de información y comunicación, así como del
servicio postal; garantizar el desarrollo y la convergencia de redes de
telecomunicaciones y tecnologías de información y comunicación; precautelar la
conservación del medio ambiente mediante el aprovechamiento responsable y
planificado del espectro radioeléctrico la instalación adecuada de
infraestructura para el bienestar de las generaciones actuales y futuras, y por
último promover el uso de las tecnologías de información y comunicación para
mejorar las condiciones de vida de las bolivianas y bolivianos.
DESARROLLO:
Hasta
mediados de la década del ochenta no se reconoce en Bolivia un proceso de
acumulación de medios considerables, a excepción de la iglesia católica. Pero
con el ajuste estructural de 1985 y el cambio al modelo neoliberal, se produjo
una explosión de los canales privados que aumentaron de 35 en 1985 a 109 en
1990. Paulatinamente se fueron formando algunos multimedios e iniciado el siglo
XXI capitales extranjeros ingresaron al escenario nacional rediseñando el
régimen de propiedad.
Hasta
la última presidencia de Víctor Paz Estensoro en 1985, la mayoría de las
industrias de comunicación estaban en manos de la iglesia católica y de algunas
familias con tradición en la prensa gráfica nacional como los Carrascos de La
Paz, y los Riveros de Santa Cruz; mientras las radios tenían varios dueños:
medianos empresarios, sindicatos, instituciones religiosas y organizaciones de
base. Pero con la apertura de capitales, a partir del decreto 21.060 en 19853,
muchos empresarios de otros rubros, políticos e inversores extranjeros fueron
apoderándose de un gran número de medios.
Este
proceso se puede advertir, con el retorno de la democracia, cuando en la
presidencia de Hernán Siles Zuazo se conformaron dos sistemas privados: el
Telesistema Boliviano de la Illimani Comunicaciones con el Canal 13
(actualmente en Red Uno) que fue el primer canal privado de televisión que
emitió programas experimentales desde fines de 1983; y el Canal 5, Red
Universal y actual ATB, que se jacta de ser el primero que tuvo regularidad en
sus emisiones. Hasta entonces no eran legales las transmisiones audiovisuales,
por lo que el Congreso aprobó en 1985 una ley con la que se normalizó la
situación, lo que provocó el crecimiento de los canales señalados. A su vez,
con el ingreso de la televisión por cable, los canales privados fueron
comprando los canales de los distintos departamentos del país, sentando las
bases de los futuros conglomerados televisivos.
Ya
en los 90 estas cadenas se consolidaron y formaron otras que incluían diarios,
revistas, radios, telefonía, y empresas de otros rubros. A veces estas transacciones
estaban digitadas por la mano oculta de algún político con ansias electorales.
Fue en esa década en la que se profundizó la invasión de inversiones
extranjeras en América Latina, donde el 12% de los negocios eran en
telecomunicaciones. La STET Italiana compró la mitad de las acciones de la
estatal ENTEL sumándole Bolivia a sus intereses en Argentina y Cuba. En 1997 se
incrementó la extranjerización cuando la operadora boliviana de televisión por
cable Multivisión S.A. se asoció al Holding canadiense Multivisión Comunication
Corporation, que con 20 millones de dólares de capital extranjero se asoció a
los derechistas Mario Bonino y José Banzer Saavedra.
Todos
estos desembarcos de dólares muestran como la intensa extranjerización de los
medios se llevó a cabo una vez que se acondicionaron las políticas neoliberales
y tomó relevancia la televisión. El fenómeno de la caja boba modificó la
circulación de capitales en el mercado nacional e internacional, pero la radio
sigue siendo el medio boliviano con más influencia, pues según Víctor Van
Oeyen4 para los 8 millones de habitantes hay más de 650 estaciones de radio.
La
comunicación interesa y preocupa a toda la sociedad porque es inherente a
nuestra naturaleza y condición de seres humanos. La comunicación es un asunto
demasiado importante como para dejarlo sólo en manos de comunicadores y
periodistas. Cuando hablamos de comunicación, no nos referimos únicamente a los
medios, aunque reconocemos su importancia en la sociedad, ni sólo al acceso o
producción de información. Queremos destacar que lo comunicativo es para
nosotros una dimensión básica de la vida y de las relaciones humanas y
socioculturales; es el reconocimiento de personas que interactúan en igualdad
de condiciones y oportunidades, y se relacionan dinámicamente entre sí, a
través de medios o no. No hay hecho de la vida y el desarrollo humano que no
comprometa, de una u otra forma, la comunicación.
Por
todo aquello, no sólo es necesario, sino urgente, construir de forma
ampliamente participativa y democrática una ley orgánica que respete, garantice
y promocione el derecho de cada persona a la comunicación, lo cual supone una
serie de derechos como el acceso universal a la información, a las tecnologías
de información y comunicación (TIC) y al uso de frecuencias de radio y
televisión, a la creación de medios, a la gestión del conocimiento y a la libre
expresión de ideas y opiniones, así como el derecho a establecer modelos,
instituciones, sistemas y procesos comunicacionales desde las cosmovisiones y
prácticas de los diferentes grupos que integran la sociedad. Reivindicamos la
comunicación y la información como bienes públicos, y no como una mercancía y propiedad privada de unos pocos.
Según
investigaciones universitarias el 64,4% de los periodistas admitió haberse
autocensurado alguna vez, generalmente por temor a las sanciones de sus
superiores. El 39,9% por no chocar con intereses publicitarios, el 32,9% por
razones políticas, 14,2% por conflictos morales y el 8,2% por motivos
personales que evitarían inconvenientes con el dueño del medio, amigos o
familiares.
La
censura ejercida por jefes, compañeros o autoridades tiene los índices más
elevados, ya que el 71,7% dijo haberla sufrido. El 38,4% tenía por objetivo
evitar conflictos con los anunciantes, el 38,4% por razones políticas, el 8,9%
por razones morales, y un 13,9% por motivos personales. De los que afirmaron
haber sido censurados el 71,7% identificó como responsable a su editor, el
15,7% a su superior inmediato, el 21,9% al jefe de redacción o prensa, el 23,8%
al director, 15,3% al gerente, y un 20% al propietario del medio. Estos datos
acerca de la censura en los medios bolivianos se redondean con la declaración
del 73,7% de los periodistas que afirman conocer al menos un caso de despido de
algún colega por motivos políticos, ideológicos o sindicales.
Esta
situación socioeconómica claramente deficiente de los trabajadores de la
comunicación hace que sean también más vulnerables a sobornos y chantajes. El
53,7% de los periodistas afirma haber recibido alguna oferta de soborno; el
43,3% de parte de un político, el 29,1% de parte de autoridades del gobierno,
el 15% de un dirigente, y el 4,7% de un dirigente sindical.
El
60% dijo conocer a algún colega que haya aceptado una situación de soborno, y
el 65% de estos aclararon que provenía de un empresario o una autoridad.
La
Nueva Constitución Política del Estado boliviano establece que los medios de
comunicación social no podrán conformar de manera directa o indirecta,
monopolios y oligopolios. Sin embargo aún no se elaboró la ley de medios
correspondiente, que defina en detalle qué será considerado como monopolio y
cómo se regulará a los grupos mediáticos. Esta ley es una de las tantas que los
parlamentarios del Movimiento al Socialismo están habilitados a elaborar luego
de la victoria electoral en 2009 con el 63% de los votos, que les dio la
mayoría absoluta en el poder legislativo. Si bien actores políticos de diversos
sectores reconocen la necesidad de confeccionar una ley antimonopólica, la actual
legislación no le exige a los medios de comunicación ningún requisito más que a
otra empresa, y no existe una ley que limite la adquisición de medios de
comunicación por capitales extranjeros, ni de regulación antimonopólica.
Varios
autores e investigadores de la comunicación aseguran que habría que modificar
muchos aspectos del marco legal para mejorar las condiciones de la prensa en
Bolivia: la actual ley de comunicaciones permite el “pinchazo” o espionaje
telefónico pues faculta a los organismos de seguridad a escuchar conversaciones
privadas violando la Constitución Política del Estado y la Ley de Imprenta.
Además, es de conocimiento público que la “cultura política policial” permite
el constante ejercicio de la violencia hacia los periodistas sin que ninguna
acción legal en contra tenga algún tipo de efecto concreto.
CONCLUSIÓN:
Para
resumir la situación de los medios en Bolivia según el presente estudio,
podríamos tener en cuenta dos ejes; los índices de acceso, de alcance y de
concentración por un lado, y la legislación comunicacional por otro.
Comparado
con los países de la región, Bolivia tiene el índice más bajo de acceso a la TV
paga, Internet y a las industrias discontinuas; el segundo más bajo en
telefonía fija y el tercero en telefonía móvil. Luego de Perú y Ecuador tiene
el índice más bajo en acceso a la TV gratis, y está ubicado en el penúltimo
puesto en el acceso a la prensa escrita. Integrando estos índices se puede
afirmar que, junto a Ecuador y Paraguay, Bolivia es de los países con más bajo
nivel de acceso relativo a los bienes y servicios de la información.
Pero
las promesas no fueron fáciles de cumplir, ya que la oposición conservadora
montó escenarios conflictivos y obstaculizadores, utilizando a los medios de
comunicación masivos como sus herramientas políticas desde donde, incluso, se
emitió discursos racistas y discriminatorios. Radios, revistas y canales de
televisión concentrados en multimedios han disparado con noticias
deslegitimadoras en las que afirman que los indios no pueden gobernar porque
son “sucios, brutos y revoltosos”.
Pese
a que este discurso atenta contra la moral, la convivencia armónica y el
respeto entre las culturas, los medios de comunicación no recibieron ninguna
sanción. Los multimedios de comunicación son parte de un grupo de poder
autosuficiente por encima de las leyes, y más aun de la legislación que tutela
las comunicaciones que rige en base a la Ley de Imprenta emitida en 1826. Por
ese motivo, el gobierno boliviano pretende actualizar esa ley de hace casi 200
años, y reformarla por una nueva ley de comunicación basada en la Nueva
Constitución Política del Estado, que evite la concentración mediática y
propague la pluralidad de voces. En ese sentido, una de las más importantes
medidas políticas que se hizo pública una vez iniciado el segundo mandato de
Evo Morales fue la elaboración de una nueva normativa para los medios de
comunicación. En ese contexto, el objetivo de este trabajo es observar cómo
está constituido el sistema comunicacional boliviano, y aportar a la discusión
de su mejoramiento.
Ley
de medios de comunicación:
Se
debe considerar que la existencia y aprobación de una ley de medios de
comunicación en Bolivia es esencial e imprescindible para los mismos que la
requieren, siempre y cuando tomando en
cuenta que la misma no debe ser planteada de la misma forma como la plantea
nuevamente el Gobierno, ya que es necesaria no solo para los manejos éticos sino también para las
mismas responsabilidades de los emisores, dando como resultado la falta de
ciertas características dentro los medios de comunicación como de entender,
informar y entretener a la audiencia a la que se dirigen, deja desamparada a la
sociedad en lo que se refiere a derechos mínimos.
La
diferencia existente entre la ley de comunicaciones y la ley de medios de
comunicación es que la primera está relacionada específicamente con la libertad
de prensa, libertad de asociación y la libertad de expresión, y la segunda a
diferencia de la primera, está relacionada con la otorgación de licencias,
aspectos técnicos, normas de propiedad y función social que los medios deben
ejercer en el marco referido a los principios de propiedad.
Entre
la legislación comparada podemos citar la situación de Bolivia y Argentina
respecto a la derogación de la Ley de medios de comunicación, que a diferencia
de nuestro país, Argentina ya tiene consolidada su ley de medios de
comunicación de la siguiente forma:
ARGENTINA:
NUEVA LEY DE MEDIOS
1)
Democratización y universalización
La
regulación de los servicios de comunicación audiovisual en todo el ámbito
territorial de la Argentina y el desarrollo de mecanismos destinados a la
promoción, desconcentración y fomento de la competencia tienen como fines el
abaratamiento, la democratización y la universalización de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación.
2)
Servicios de interés público
Se
considera a la comunicación audiovisual en cualquiera de sus soportes una
actividad social de interés público, de carácter esencial para el desarrollo
sociocultural de la población, por el que se exterioriza el derecho humano
inalienable de expresar, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y
opiniones sin ningún tipo de censura.
3)
Órganos colegiados
Se
crea la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, un órgano
autárquico y descentralizado, que tiene como función la aplicación, la
interpretación y el cumplimiento de la ley. Su directorio estará conformado por
un presidente y un director designados por el Poder Ejecutivo, tres directores
propuestos por la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la
Comunicación Audiovisual, correspondiendo uno a la primera minoría, uno a la
segunda minoría y uno a la tercera minoría parlamentarias; y dos directores a
propuesta del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual. Existirá también un
Consejo Federal cuyos miembros provinciales van a representar a los prestadores
privados, a las emisoras universitarias, a los medios públicos y a los trabajadores
de prensa.
4)
Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual
Se
crea la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, un
organismo encargado de recibir y canalizar las consultas, reclamos y denuncias
del público de la radio y la televisión. Será designado por resolución conjunta
de los presidentes de ambas Cámaras.
5)
Abono Social
Los
servicios de televisión por cable deberán disponer de un abono social. Esta
disposición atiende a que, en ciertos sitios, el prestador de servicio de
radiodifusión por suscripción a título oneroso, es el único servicio que existe
para mirar televisión. Se busca que todos los habitantes tengan acceso a los
servicios de radiodifusión y comunicación audiovisual.
6)
Desmonopolización
Con
el fin de impedir la formación de monopolios y oligopolios, el proyecto de ley
pone límites a la concentración, fijando topes a la cantidad de licencias y por
tipo de medio. Un mismo concesionario sólo podrá tener una licencia de servicio
de comunicación audiovisual sobre soporte satelital; hasta 10 señales sonoras,
de televisión abierta o cable (la ley actual permite que una persona sea dueña
de 24) y hasta 24 licencias de radiodifusión por suscripción. A ningún operador
se le permitirá que dé servicios a más del 35 por ciento del total de la
población del país o de los abonados, en el caso que corresponda. Por otra
parte, quien maneje un canal de televisión abierta no podrá ser dueño de una
empresa de distribución de TV por cable en la misma localidad, y viceversa.
También se impide que las compañías telefónicas brinden servicios de televisión
por cable.
7)
Titulares de las licencias
El
proyecto establece que para ser titular de una licencia se ponderarán criterios
de idoneidad y de arraigo en la actividad. Excluirá a quienes hayan sido
funcionarios jerárquicos de gobiernos de facto, atendiendo a la importancia de
los medios en la construcción del Estado de Derecho y la vida democrática.
Cuando el prestador del servicio fuera una sociedad comercial deberá tener un
capital social de origen nacional, permitiéndose la participación de capital
extranjero sólo de hasta un máximo del 30% del capital accionario.
8)
Participación de cooperativas
A
diferencia de la ley vigente, se permite la participación de cooperativas,
siempre y cuando se garantice una porción del mercado a un competidor.
9)
Plazo de las licencias
La
operación de los medios audiovisuales se hará, según la propuesta, por sistema
de licencias y las mismas durarán diez años (hoy son por 15) y se podrán
prorrogar por diez años más, previa realización de audiencias públicas. Quienes
hayan obtenido una renovación o prórroga, no podrán solicitar una nueva
extensión de plazo por ningún título.
Al
mismo tiempo esas licencias serán controladas cada dos años, para evitar que
con la incorporación de nuevas tecnologías -la digitalización- un licenciatario
multiplique sus señales, generando un nuevo modo de concentración.
10)
Más contenidos nacionales
Los
servicios de televisión abierta deberán emitir un mínimo del 60% de producción
nacional; con un mínimo del 30% de producción propia que incluya informativos
locales.
Los
servicios de televisión por cable no satelital deberán incluir como mínimo una
señal de producción local propia. También deberán incluir en su grilla de
señales originadas en países del MERCOSUR y en países latinoamericanos.
Las
radios privadas deberán emitir un mínimo de 50% de producción propia, que
incluya noticieros o informativos locales. El 30% de la música emitida deberá
ser de origen nacional. Quedarán eximidas emisoras dedicadas a colectividades
extranjeras o temáticas.
11)
Igualdad de oportunidades
Las
emisiones de televisión abierta y la señal local de producción propia de los
sistemas de cable deben incorporar medios de comunicación visual adicional en
el que se utilice subtitulado oculto (closed caption), lenguaje de señas y
audio descripción, para la recepción por personas con discapacidades
sensoriales, adultos mayores y otras personas que puedan tener dificultades para
acceder a los contenidos.
12)
Acceso universal para la transmisión de eventos deportivos
Se
garantiza el derecho al acceso universal -a través de los servicios de
comunicación audiovisual- a los contenidos informativos de interés relevante y
de acontecimientos deportivos de encuentros futbolísticos u otro género o
especialidad. Los partidos de fútbol y otros encuentros olímpicos que sean de
interés para la Argentina se transmitirán por la televisión abierta de acceso
libre.
13)
Publicidad
Se
regula el tiempo de emisión de publicidad con el objetivo de proteger al
público contra un exceso de interrupciones publicitarias y promover un modelo
de radio y televisión de calidad.
14)
Nuevas tecnologías y servicios
A
diferencia de la ley anterior, la propuesta contempla el potencial impacto que
provocaría la incorporación de nuevas tecnologías y servicios que no se
encuentren operativas en la actualidad. Se procura un desarrollo armónico
atendiendo a los espacios futuros a crearse por vía de los procesos de
digitalización, en los que la pluralidad debe ser garantizada.
15)
Radio y televisión estatales más participativos
Se
crea Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado, que reunirá a todos los
servicios de radiodifusión sonora y televisiva que en este momento se encuentra
bajo la órbita del Estado Nacional. El Directorio estará integrado por siete
miembros, con un presidente y un director designado por el Poder Ejecutivo y
tres directores propuestos por la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento
de la Comunicación Audiovisual, uno por la primera minoría, otro por la segunda
y otro por la tercera. Y se crea un Consejo Consultivo Honorario de los Medios
Públicos que garantiza mayor participación social.
16)
Medios Municipales y Provinciales
Se
reserva para cada Estado Provincial y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una
frecuencia AM, una FM y una de televisión abierta. Cada Estado Municipal tendrá
reservada una frecuencia FM.
17)
Más voces de la sociedad civil
Se
reserva el 33% de las localizaciones radioeléctricas planificadas, en todas las
bandas de radiodifusión sonora y de televisión terrestres, en todas las áreas
de cobertura, para las organizaciones sin fines de lucro. Además, los pueblos
originarios serán autorizados para la instalación y funcionamiento de radios AM
y FM y así como de señales de televisión abierta.
18)
Medios Universitarios y Educativos
Las
Universidades Nacionales podrán ser titulares de autorizaciones para la
instalación y explotación de servicios de radiodifusión. Deberán dedicar
espacios relevantes de su programación a la divulgación del conocimiento
científico, a la extensión universitaria y a la creación y experimentación
artística y cultural.
19)
Televisión e infancia
Se
prevé la creación de un Fondo de Fomento Concursable para la Producción de
Programas de Televisión de Calidad para Niños, Niñas y Adolescentes que tendrá
como objetivo desarrollar estrategias que permitan producir más televisión y
radio de carácter educativo, cultural e infantil.
20)
Cine nacional
Se
establece, por primera vez, la fijación de una cuota de pantalla. Los canales
de televisión abierta y de cable deberán exhibir de forma obligatoria y en
estreno televisivo ocho películas nacionales por año. La ley actual no
contempla ninguna normativa de promoción del cine nacional.
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• Peñaranda Unduranga Raúl. Retrato del
periodista boliviano. Portal de Internet Indymedia, Bolivia. 01/10/2006.
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